Bye, bye BPA? Se aprueba una drástica reducción en los niveles permitidos de BPA.

by Irene Ruiz Villar
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La presencia de BPA en nuestros actos cotidianos.

Hace varios años que empezamos a oír hablar de uno de los más recientes «venenos cotidianos». La mayoría de consumidores han descubierto la controversia a través de la maternidad, fruto de la prohibición del uso del BPA (bisphenol A) en biberones y envases de alimentos para lactantes y niños pequeños. También ha saltado la preocupación entre todas aquellas personas que comen fuera de casa y transportan, conservan, calientan y comen directamente de fiambreras de plástico, concretamente a cerca de la posibilidad de que las substancias del plástico pasen a los alimentos.

(…) el BPA  es un disruptor endocrino, capaz de generar modificaciones en el equilibrio hormonal en concentraciones muy pequeñas (…)

¿Qué es el BPA?

El BPA es un componente estructural en las botellas de policarbonato, además de emplearse como barniz en prácticamente la totalidad de los envases metálicos destinados a alimentación, precisamente para evitar la migración de los componentes del envase a los alimentos. Se ha documentado que una parte de este recubrimiento migra hacia el contenido del envase, siendo ingerido por el consumidor.

Este «descubrimiento» ha generado todo tipo de dudas y debates sobre si los plásticos y los productos que se les añaden son lo suficientemente seguros o está debidamente probada su inocuidad. Se ha llegado a comparar este compuesto con lo que representó el amianto en su momento.

Se establece como segura una ingesta diaria tolerable temporal de 4 µg de BPA por quilo de peso corporal y día(…)

Efectos del BPA sobre la salud.

Lo cierto es que el BPA  es un disruptor endocrino, capaz de generar modificaciones en el equilibrio hormonal en concentraciones muy pequeñas. Los estudios realizados con animales demuestran que podría tener efectos nocivos en las funciones de los sistemas reproductores masculino y femenino, y efectos sobre el comportamiento (alteraciones en la conducta materna, ansiedad, hiperactividad, aumento de la agresividad). Se cree que puede ser responsable de hipercolesterolemia, aumento de peso, hipertensión, diabetes tipo II.

La lista de posibles efectos asociados sigue: sistema inmutitario, sistema digestivo, efectos sobre la tiroides e incluso se lo ha relacionado con la aparicion de determinados tipos de cáncer.

El BPA en al UE.

En enero de 2015 la EFSA publicó su opinión científica acerca de los riesgos para la salud pública relacionados con la presencia de bisphenol A (BPA) en materiales en contacto con los alimentos. Basándose en los resultados obtenidos en estudios con roedores, extrapolaron los resultados a la especie humana en diferentes rangos de edad y estados de salud. Se establece como segura una ingesta diaria tolerable temporal de 4 µg de BPA por quilo de peso corporal y día, sólo a través de la alimentación, sin contemplar la incorporación de BPA por otras vías.

Estamos hablando de un producto que recubre el 80% de las latas usadas en la UE (…) que se corresponden con un mercado de 300 billones de euros anuales.

Hasta la fecha, la legislación europea había fijado como máximo un límite para la migración a los alimentos de 0,6 mg BPA/ kg. La alarma social creada por los posibles efectos a medio y largo plazo de esta sustancia sobre la salud ha llevado a plantear modificaciones en los requisitos legales.

Las autoridades de la UE han optado por (…) reducir en 12 veces la cantidad de BPA transferible a los alimentos.

Alternativas a adoptar por la UE en la revisión de la legislación.

Como consecuencia de la nueva estimación respecto a los niveles seguros de ingesta de BPA, y fruto de la necesidad de homogeneización de la legislación al respecto entre los diferentes países miembros de la UE, se elaboró una hoja de ruta para abordar un cambio en la legislación vigente en la que se valoraron diferentes escenarios:

  1. No realizar modificación alguna al límite de 0,6 mg/kg de alimento autorizados.
  2. Modificar la legislación para endurecer los límites de migración de BPA en el plástico alimentario en la UE.
  3. Modificar la legislación para endurecer los límites de migración de BPA en el plástico alimentario, los recubrimientos y los barnices en la UE.
  4. Modificar la legislación para endurecer los límites de migración de BPA en el plástico alimentario, los recubrimientos y los barnices, además de otros materiales que puedan entrar en contacto con los alimentos en la UE.
  5. Prohibir el BPA en todos los envases y materiales en contacto con los alimentos.

Estamos hablando de una producto que recubre el 80% de las latas usadas en la UE. El cambio de normativa afecta a 50 billones de bebidas y 20 billones de latas de alimentos que se corresponden con un mercado de 300 billones de euros anuales, sin tener en cuenta el uso en el resto de envases plásticos.

Reducción notable de los niveles permitidos de BPA.

Finalmente, el 12 de febrero de 2018 se aprobó el  Reglamento (UE) 2018/213 de la Comisión sobre el uso de bisfenol A en los barnices y revestimientos destinados a entrar en contacto con los alimentos, y por el que se modifica el Reglamento (UE)  10/2011 por lo que respecta al uso de dicha sustancia en materiales plásticos en contacto con los alimentos.

Las autoridades de la UE han optado por adoptar una postura equidistante entre los extremos planteados y reducir en 12 veces la cantidad de BPA transferible a los alimentos. Los envases fabricados a partir del 6 de septiembre de 2018 deberán garantizar una migración igual o inferior a 0.05 mg de BPA/ kg de alimento, frente a los 0.6 mg BPA / ¡kg de alimento fijados por la legislación previa.

¿Existen alternativas viables al BPA?

El caso es que los fabricantes de envases afirman que han tenido muy poco tiempo para buscar otros compuestos que garantizen las calidades del envasado. No sólo se busca que un envase mantenga a raya los peligros de origen sanitario sino que también tienen que cumplir el requisito legal de mantener las características organolépticas del alimento.

Los productores de envases alegan que los estudios para substituir el por otros compuestos aún se están investigando y se valora que en el 10% de los casos no va a ser posible dicha substitución. Además argumentan que para concluir los estudios y las pruebas necesitarían uno o dos años de plazo, esto sólo para garantizar que no se vean perjudicadas la seguridad y las características de los alimentos envasados.

Pronto se hará visible si el escenario que auguran los fabricantes de envases se hace realidad y si la calidad de los alimentos se ve mermada. Seguramente deberemos esperar mucho más para ver efectos medibles en la salud pública.

 

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